Diálogo Intergeneracional: Ambientalismo e Izquierda

DIÁLOGO INTERGENERACIONAL: AMBIENTALISMO E IZQUIERDA

Jueves 8 de mayo de 2014, 18:00 horas

Casa Lamm

 La Fundación Friedrich Ebert (FES), la Fundación Pensar. Planeta, Política, Persona, la Red Global de Acción Juvenil y la Fundación para el Fortalecimiento de los Gobiernos Locales (FUNDLOCAL), organizaron el  diálogo intergeneracional ¨Ambientalismo e Izquierda¨ con la intención de promover un espacio de reflexión entre representantes de distintas generaciones sobre la interacción entre la ‘izquierda’ y el ‘ambientalismo’, tanto en su plano teórico como práctico, y su vertiente concreta en el caso mexicano. La intención de la reunión fue responder si el ambientalismo es un rasgo distintivo de la izquierda, explicar la forma en la que se han desarrollado y comunicado los movimientos ambientalistas y la política institucional, y cuáles son los elementos que debe de considerar la izquierda en un proyecto político ambiental. En el encuentro participaron en el siguiente orden: Marioliva González, de Red Global de Acción Juvenil,  Andrés Ávila, GLOBE México, Martha Delgado, Directora General de la Fundación Pensar, y finalmente Enrique Provencio, de la CES Ciudad de México quien hizo comentarios finales en torno a la participación de los invitados.   Como moderador del evento participó Alejandro Encinas, y  la introducción estuvo a cargo de Thomas Manz, representante en México de la FES.

 

En un inicio Thomas Manz apuntaló el origen del ambientalismo como movimiento social so culpa de la necesidad de buscar equilibrio entre los actos humanos y el ambiente. Así, opinó, el ambientalismo surge de forma marginal a la izquierda, si bien hay una tendencia de la izquierda hacia su vinculación con el ambientalismo. Posteriormente, Marioliva González efectuó la primera intervención en la que expuso el cambio paradigmático al que nos enfrentamos en lo económico, social y ambiental, y que es popularmente conocido como desarrollo sostenible. Dicho cambio tiene sus raíces en la crisis multidimensional que hoy enfrenta la humanidad, y que constituye su mayor reto. En consecuencia, el ambientalismo se transforma en un tema de justicia social para ésta, la generación del cambio climático. Desafortunadamente, Marioliva destaca que en México la agenda ambientalista es más una cuestión de moda, que una plataforma enarbolada por la izquierda.

 

En la segunda intervención, Andrés Ávila Akerberg  apuntó que es difícil distinguir hoy en día al ambientalismo como un rasgo distintivo de la izquierda, dado que el ambientalismo radical, por ejemplo el ecocentrismo, no necesariamente es parte constitutiva de la izquierda. Sin embargo, destaca que el ambientalismo sí nace de la mano con la justicia social, con la publicación del Club de Roma. Lo último se hace más evidente cuando Kissinger, por ejemplo, veta el termino eco-desarrollo porque supuestamente tiene tintes comunistas. También concede que la actual izquierda en México en ningún momento se ha proclamado como la voz del tema ambiental en el país, pero sí han surgido numerosas organizaciones destacadas y ese fue el caso específico de cuando se firmó el TLC.

 

En la tercera intervención, Martha Delgado comenzó por expresar que el ambientalismo no es necesariamente un rasgo de la izquierda, sino que la izquierda resulta una característica del ambientalismo. Afirma que la inclusión de un Partido Verde en 1994 dentro del registro electoral estuvo constituido en un inicio por ecologistas muy activos, amén del hecho que dicha agrupación política terminó distando mucho de ser ambientalista. Explica que actualmente hay una falta de defensores ambientales en la política, y lo último radica en la naturaleza misma de los ambientalistas que son críticos abiertamente de los partidos políticos. México se encuentra en un franco rezago en el tema, en contraposición a ejemplos como Chile, Perú y Brasil ya que los temas ambientales no forman parte fundamental de las campañas políticas. No obstante, no todo se debe a la falta de participación gubernamental. La falta de pasión en jóvenes, concluye Martha Delgado, es también responsable del impasse actual. Si no se ha conseguido ser equitativos como sociedad, menos se podrá conseguir ser ambientalistas.

 

A continuación, buscando promover la discusión de la temática, se dio un diálogo entre los participantes. En este diálogo Ávila Akerberg destacó que la inequidad y la pobreza generan deterioro ambiental, por lo que es necesario incorporar la variable ambiental a la lógica de la izquierda. El desarrollo sustentable no solamente debe de abordar la situación de la inequidad para las próximas generaciones, sino que debe afrontar la propia inequidad intrageneracional. Posteriormente, Martha Delgado señaló que el espacio en donde se cruza la izquierda con el ambientalismo es en la equidad. La forma de articular ambos es a partir del rescate de los bienes comunes y los espacios públicos, al hacer la política ambiental una política social a su vez. Ese fue el caso de los programas de mujeres plomeras, mercado de trueque, que en esencia eran programas sociales que arrojaron beneficios ambientales. Sin embargo, destacó que los clientelismos y la corrupción es un mal que puede detener políticas públicas efectivas en estas materias.

 

Finalmente Enrique Provencio elaboró una serie de comentarios en torno a la discusión. Destacó la importancia de incorporar el tema ambientalista en la izquierda, para lo cual argumentó que las políticas ambientales deben ser sociales, con un énfasis en la justicia distributiva, y evitar que sean regresivas (como el caso de las gasolina o las tenencias). Por otra parte se debe de reconsiderar el crecimiento, es vital que éste se traduzca en desarrollo con calidad social y ambiental. Además ese crecimiento debe de estar inscrito en valores sociales, que exprese el tema intercultural, el tema de la desigualdad, con una visión integral e integradora. La izquierda deber enarbolar la causa ambiental como un derecho social básico, con énfasis en los bienes comunes y colectivos.