Sobre la Subjetividad

La arquitectura de una propuesta donde el eje es el ser humano –su relación con el mundo, sus intereses, los contextos que lo rodean– no puede prescindir de un espacio dedicado a pensar en sí mismo. La realidad es decodificada a partir de un mundo interno personal, el interés es indagar cómo el hombre construye la mirada desde la que interpreta su alrededor.

El término subjetividad parte de la filosofía, se refiere a los puntos de vista particulares que un individuo sostiene. El valor del conocimiento en la subjetividad es lo que constituye al sujeto y no el objeto en sí. Disciplinas como la psicología y el psicoanálisis en particular, han enriquecido y complejizado la idea de lo subjetivo, no se trata únicamente de intuiciones sobre lo relativo en cada persona sino de una metodología y observaciones lúcidas que de ésta derivan. El mundo interno de una persona, lo que constituye la subjetividad, es el eje de estudio.

Desde la modernidad, la jerarquía de lo subjetivo toma relevancia. El auto-escrutinio se convierte en uno de los ejercicios centrales en novelistas, poetas y artistas. Si bien el siglo XX fue testigo de sistemas políticos autoritarios y represivos, también fue la plataforma para el movimiento de lo moralizante hacia lo introspectivo. La era por muchos definidos como post-cristiana, que en voz de Nietzsche proclama la muerte de Dios, deja al ser humano privado de un canon de creencias que, entre otras salidas, lo empuja a preguntarse sobre sí mismo fuera de la teosofía que hasta ese momento predominaba.

En el tránsito posmoderno actual, la idea de subjetividad permea los ámbitos de la cultura y de la ciencia. La posmodernidad se caracteriza por la desconfianza hacia lo que aparece como absoluto: ideologías, doctrinas, verdades incuestionables. Aparentemente, el individuo no se permite a sí mismo ser regido por fuerzas exógenas. Sin embargo, la posmodernidad parece tergiversar lo subjetivo y caer en un egocéntrico excesivo y egoísta, basta observar el consumismo insaciable y la falta de solidaridad que priva en el presente. En términos históricos, lo subjetivo es un valor recientemente descubierto, un capital que aparentemente no es invertido en el autoconocimiento ni en asumir este mundo interno poblado de emociones, mecanismos mentales y construcciones del pensamiento.

En otras palabras, hablar de subjetividad es hablar de la responsabilidad que tiene el individuo en la comprensión de sí. La capacidad de un sujeto por entender la complejidad de su mente y sus afectos enriquece la vida y los espacios intersubjetivos. El camino para llegar a puntos de encuentro con otros se da a partir de auto conciencia y el gobierno de la subjetividad.

Evidentemente, la subjetividad no conforma un sistema cerrado. Los valores, ideales, preferencias y costumbres de un sujeto se construyen no sólo desde mecanismos internos sino también a partir de una determinada cultura, de una condición social. La identificación es el medio básico por el cual un individuo se apropia de características que pertenecen a otro en lo particular y al grupo en general. En un proceso siempre dinámico, el ser humano hace suyo aquello que pertenece a la subjetividad de otros y a la colectividad. La exploración de la subjetividad se encamina entonces tanto al análisis del psiquismo individual como al cuestionamiento de las relaciones entre la persona y su entorno.

Los temas que se pueden abarcar dentro del apartado Subjetividad son innumerables. Hay algunos que pueden resultar particularmente atractivos ya que responden a inquietudes de la sociedad en la actualidad:

  • Depresión.
  • Adolescencia.
  • La enfermedad y la mente.
  • Infancia y sexualidad.
  • La sexualidad humana.
  • El duelo.
  • Embarazo y maternidad. El lugar del padre en la crianza.
  • Los sueños.
  • Trastornos de alimentación.
  • La construcción del carácter.
  • Trastorno por déficit de atención en niños y adultos.